Yo
A aquellos insaciables deseos de sobrepasar nuestro presente,
Y crear con nuestros sueños un futuro;
Se lo llamó esperanza.
A este indomable escándalo de circunstancias,
Que comparto con mi experiencia,
Se le dice realidad.
Y en el etéreo espacio que las divide,
Está mi existencia.
La vejez
Vendrá la paz de los jardines, algún día también.
Ese silencio de silencios, la reflexión callada;
Una alegría oculta entre las sienes.
La exultación personal, de haber recavado en el remanso.
Un pausado y minucioso repaso del pasado;
lejos ya del cuestionamiento;
con la apacible aceptación de la razón.
Vendrá la risa fácil desprejuiciada;
La cautelosa disipación...
Vendrá el sueño final también....
... y lo esperaré despierto.
De niño...
Me acuerdo cuando la vida, era sólo un par de leyes.
Recuerdo bien cuando pensaba, que era cuestión de seguir un camino.
No me olvido, del día que decidí las cosas que nunca iba a hacer.
Esas cosas que a mi, nunca me iban a pasar.
Recuerdo claramente el ser que pretendía ser.
No se borran de mi memoria, el juramento a principios inobjetables.
Como si fuera hoy, escucho lo que no me serviría.
Me acuerdo del hermoso misticismo de creer en algo.
¿ Qué pasó con esa esperanza, a la que yo llamaba ideales?
¿ En cuál desatinado momento, me atropelló la realidad ?
¿ En qué triste circunstancia, se me ha perdido la infancia?
Yo sufro
Se amontona el dolor
cruje la vida,
me raspa el recuerdo
es que no lo domino.
Mente perversa, roba la risa,
me quita hasta el sueño.
La culpa socava, entender ya no alcanza.
Me duelen mis seres por tanta distancia,
escucho sonidos, y es que me llaman.
Oteo el pasado, se agrietan los ojos,
el tiempo es amigo,
la soledad no descansa.
Discreta y serena,
la tristeza hace migas,
de la única amiga que me duele su risa.
Infidelidad
¿ Cuál es el condimento intelectual para la tarea?
¿ Desde dónde se administra?...
Creo que el ego se abastece de lo que da, obtiene un halago la expectativa de la nobleza.
Hacer feliz a alguien, ocupa el mismo lugar que la aceptación del afecto, pues lo que se oculta no daña a lo que se vive. Es más, a veces ayuda.
Quizás, decir lo que se necesita oír, es más exultante que el patético sueño de esperar escuchar lo que deseamos.
Tal vez el infiel, relaje su culpa cuando siembra una sonrisa, cuando despierta al intelecto o revalúa identidades, descubriendo necesidades.
Para el infiel, lo que cuenta es el otro, por eso no decide, le gustan los momentos, descartando eternidades.
Administra la neurosis, sabiendo que no hay nada; sabia conciencia.
El infiel, conoce del afecto que no pudo detener y sueña a solas de repente, con lo que nunca va a tener.
Las cosas se van
Seguramente se me fueron las personas, los sueños y la esperanza entre otros cosas.
Se me fueron los días, la adolescencia y la juventud también se ha ido.
Pero me quedó la percepción con su mejor óptica, y nunca se fue la claridad que me guió entre las tinieblas.
Resguardó los cariños del desgaste del tiempo; se quedó la lucidez, para divertir al intelecto en soledad.
Se la banco mi yo, para seguir intentando, seguirse riendo,
y seguir escribiendo, todo lo que va sintiendo.
Las Ideas
Porque ellas eran las que hacían redonda a la mesa de la soledad; porque estuvieron con su tino, abasteciéndome en la interpretación.
Fueron las que me avisaron con su criterio, que no dudara de mi. Las que me divirtieron con su lucidez, en el aquelarre de la existencia; porque segregaron lágrimas para lubricar la fricción de solventarse.
Pues me dijeron que decir, cuando todos callaban; qué encontrar, cuando se iba buscando; qué amar para seguir aguantando.
Son ellas y están conmigo, resguardadas tras mis ojos, ocultas en un gesto, orgullosas cuando dormimos.
La verdad que a veces, parece que estuviera sólo, pero no,
Siempre me acompañan las ideas.
El ahora
No es más tarde ni después, es el ahora lo que cuenta, el después existe por el ahora, que me brinda esa alternativa, la posibilidad real de especular con el después.
Después en mi vida, muchas veces no llegó a tiempo y otras no lo tuve en cuenta. Mañana sé que vendrá, pues estoy acostumbrado a recibirlos, pero no podría afirmar que veré el próximo.
Por eso el hoy es la vida, sino sería un continuo tránsito hasta un mañana que nunca llegaría, pues siempre estoy de paso.
El ahora, es lo único que tenemos, lo que realmente poseemos, sea cuál fuese la escenografía que nos aglutina, ahora estamos viviendo, sintiendo, durmiendo, comiendo, y todo lo que se hace para vivir, nos tapemos con seda o papel.
Es en este segundo donde se acota toda nuestra oportunidad de vivir; por lo mismo, no despreciemos el tiempo, pues sólo tenemos un segundo por vez y existe la posibilidad de que no se repita.
Jorge Grillo
jorgegrill@gmail.com
A aquellos insaciables deseos de sobrepasar nuestro presente,
Y crear con nuestros sueños un futuro;
Se lo llamó esperanza.
A este indomable escándalo de circunstancias,
Que comparto con mi experiencia,
Se le dice realidad.
Y en el etéreo espacio que las divide,
Está mi existencia.
La vejez
Vendrá la paz de los jardines, algún día también.
Ese silencio de silencios, la reflexión callada;
Una alegría oculta entre las sienes.
La exultación personal, de haber recavado en el remanso.
Un pausado y minucioso repaso del pasado;
lejos ya del cuestionamiento;
con la apacible aceptación de la razón.
Vendrá la risa fácil desprejuiciada;
La cautelosa disipación...
Vendrá el sueño final también....
... y lo esperaré despierto.
De niño...
Me acuerdo cuando la vida, era sólo un par de leyes.
Recuerdo bien cuando pensaba, que era cuestión de seguir un camino.
No me olvido, del día que decidí las cosas que nunca iba a hacer.
Esas cosas que a mi, nunca me iban a pasar.
Recuerdo claramente el ser que pretendía ser.
No se borran de mi memoria, el juramento a principios inobjetables.
Como si fuera hoy, escucho lo que no me serviría.
Me acuerdo del hermoso misticismo de creer en algo.
¿ Qué pasó con esa esperanza, a la que yo llamaba ideales?
¿ En cuál desatinado momento, me atropelló la realidad ?
¿ En qué triste circunstancia, se me ha perdido la infancia?
Yo sufro
Se amontona el dolor
cruje la vida,
me raspa el recuerdo
es que no lo domino.
Mente perversa, roba la risa,
me quita hasta el sueño.
La culpa socava, entender ya no alcanza.
Me duelen mis seres por tanta distancia,
escucho sonidos, y es que me llaman.
Oteo el pasado, se agrietan los ojos,
el tiempo es amigo,
la soledad no descansa.
Discreta y serena,
la tristeza hace migas,
de la única amiga que me duele su risa.
Infidelidad
¿ Cuál es el condimento intelectual para la tarea?
¿ Desde dónde se administra?...
Creo que el ego se abastece de lo que da, obtiene un halago la expectativa de la nobleza.
Hacer feliz a alguien, ocupa el mismo lugar que la aceptación del afecto, pues lo que se oculta no daña a lo que se vive. Es más, a veces ayuda.
Quizás, decir lo que se necesita oír, es más exultante que el patético sueño de esperar escuchar lo que deseamos.
Tal vez el infiel, relaje su culpa cuando siembra una sonrisa, cuando despierta al intelecto o revalúa identidades, descubriendo necesidades.
Para el infiel, lo que cuenta es el otro, por eso no decide, le gustan los momentos, descartando eternidades.
Administra la neurosis, sabiendo que no hay nada; sabia conciencia.
El infiel, conoce del afecto que no pudo detener y sueña a solas de repente, con lo que nunca va a tener.
Las cosas se van
Seguramente se me fueron las personas, los sueños y la esperanza entre otros cosas.
Se me fueron los días, la adolescencia y la juventud también se ha ido.
Pero me quedó la percepción con su mejor óptica, y nunca se fue la claridad que me guió entre las tinieblas.
Resguardó los cariños del desgaste del tiempo; se quedó la lucidez, para divertir al intelecto en soledad.
Se la banco mi yo, para seguir intentando, seguirse riendo,
y seguir escribiendo, todo lo que va sintiendo.
Las Ideas
Porque ellas eran las que hacían redonda a la mesa de la soledad; porque estuvieron con su tino, abasteciéndome en la interpretación.
Fueron las que me avisaron con su criterio, que no dudara de mi. Las que me divirtieron con su lucidez, en el aquelarre de la existencia; porque segregaron lágrimas para lubricar la fricción de solventarse.
Pues me dijeron que decir, cuando todos callaban; qué encontrar, cuando se iba buscando; qué amar para seguir aguantando.
Son ellas y están conmigo, resguardadas tras mis ojos, ocultas en un gesto, orgullosas cuando dormimos.
La verdad que a veces, parece que estuviera sólo, pero no,
Siempre me acompañan las ideas.
El ahora
No es más tarde ni después, es el ahora lo que cuenta, el después existe por el ahora, que me brinda esa alternativa, la posibilidad real de especular con el después.
Después en mi vida, muchas veces no llegó a tiempo y otras no lo tuve en cuenta. Mañana sé que vendrá, pues estoy acostumbrado a recibirlos, pero no podría afirmar que veré el próximo.
Por eso el hoy es la vida, sino sería un continuo tránsito hasta un mañana que nunca llegaría, pues siempre estoy de paso.
El ahora, es lo único que tenemos, lo que realmente poseemos, sea cuál fuese la escenografía que nos aglutina, ahora estamos viviendo, sintiendo, durmiendo, comiendo, y todo lo que se hace para vivir, nos tapemos con seda o papel.
Es en este segundo donde se acota toda nuestra oportunidad de vivir; por lo mismo, no despreciemos el tiempo, pues sólo tenemos un segundo por vez y existe la posibilidad de que no se repita.
Jorge Grillo
jorgegrill@gmail.com
