A mi amigo Gustavo…
El hombre, siempre estuvo un paso más atrás de la imprevisibilidad.
No se puede estar preparado para lo que no se piensa que suceda.
Se ha ido un amigo al que todavía debía decirle algunas cosas;
… ¿a quién le digo ahora que nunca me olvidé de su bondad?.
De su admiración hacia mi rollo, que me hacía tanto bien.
Nunca le dije que lo consideraba un buen Padre y un excelente amigo, aunque estoy seguro que sabía del cariño que le profesaba.
Que nunca olvidé que siempre estuvo cuando todos se borraban.
Que tenía el virtuoso don de poder compartir sus cosas sin mediar ningún interés, descartando el retorno.
Te fuiste abruptamente dentro del segmento que la sociedad tiene destinado a la desgracia y el dolor. Y sufro por la maldita fatalidad…
Ahora va a ser muy difícil que tu hijo me quiera y me conozca, como cuando imaginábamos jugando al futuro.
Ya no voy a comer más en tu mesa con tu esposa y ese niño…
Me duele sobremanera que te hayas muerto y lo escribo impiadosamente, aconjogado, sin inspiración.
Ya no está más, un personaje de mis sueños…
¡Qué lástima!...
Ese es el tiempo y la vida que te enseña que te apures.
Adiós amigo. J.G.
El hombre, siempre estuvo un paso más atrás de la imprevisibilidad.
No se puede estar preparado para lo que no se piensa que suceda.
Se ha ido un amigo al que todavía debía decirle algunas cosas;
… ¿a quién le digo ahora que nunca me olvidé de su bondad?.
De su admiración hacia mi rollo, que me hacía tanto bien.
Nunca le dije que lo consideraba un buen Padre y un excelente amigo, aunque estoy seguro que sabía del cariño que le profesaba.
Que nunca olvidé que siempre estuvo cuando todos se borraban.
Que tenía el virtuoso don de poder compartir sus cosas sin mediar ningún interés, descartando el retorno.
Te fuiste abruptamente dentro del segmento que la sociedad tiene destinado a la desgracia y el dolor. Y sufro por la maldita fatalidad…
Ahora va a ser muy difícil que tu hijo me quiera y me conozca, como cuando imaginábamos jugando al futuro.
Ya no voy a comer más en tu mesa con tu esposa y ese niño…
Me duele sobremanera que te hayas muerto y lo escribo impiadosamente, aconjogado, sin inspiración.
Ya no está más, un personaje de mis sueños…
¡Qué lástima!...
Ese es el tiempo y la vida que te enseña que te apures.
Adiós amigo. J.G.
