0-en conducta

Nombre: Jorge
Ubicación: capital federal, Argentina

6/23/2007

Una Tarde de esas...

Porque cuando vive, que sabe que respira
o lo indica el pensamiento...
... Porque al abrir los ojos, me deviene una pared, junto auna ventana;
por donde oteo los árboles, que no saben que los quiero.

...Poque cuando uno vive razonando explicaciones,
se entretiene la mente con el tiempo y nada más.
Pues no hay jueces que detengan las verdades.
Y sin final, la razón va sentenciada,
sentenciada a correr con las palabras;
el paliativo de un deseo sin respuesta.

...¿ Por qué, esta mente caprichosa de preguntas,
me tortura con sentencias que no aprende?.
¿ Por qué, busco en el otro una intención,
que resuelva para mi la inquisición?.

Me agrieta el ello, pues trasfiere decisiones que mi yo,
hace tiempo a descartado.
Un buen basta le falta a tanto ruido,
pues no hay nada, ni atrás de los silencios...

... Tal vez, las vueltas que propone mi tristeza,
sean la calma que le presume a mi ansiedad.
No hay nada más allá del desconcierto,
que exite a una paz que no contengo.

No hay nada, ni siquiera las palabras,
que consuelen esta lúcida velada.
Y es la muerte el silencio de ese estruendo,
para que al fin retoce mi mirada.

No la quiero a mi mente resignada,
pero a veces este llanto, me dice que no hay nada.
Porque el líquido que brota de mis ojos,
es mi amiga que limpia su morada. J.G.

6/11/2007

hace 37 años...

...Y por qué no recordarte?; despues de taaantos años...
Una canción disparó el recuerdo y aquí estás en mi cuaderno.
Intento rescatar de aquél pasado joven, tu sonrisa.
Esa sensual imagen de niña pícara. ! Qué linda eras por dios!.
Nunca supiste que me gustaba mirarte, que me enloquecía tocarte.
Cuántas cosas te diría hoy si fuesemos aquellos; más creo que te enteraste que te quise
y recuerdo que nos quisimos.
Nos reimos mucho hasta que la universidad nos separó.
Hoy tan solo tengo unas fotos de esos días y un vago dato de cómo siguió tu historia.
A veces pienso que me gustaría encontrarte; pero seguro no te reconocería.
Porque en realidad, sólo vives en mi memoria, en las sombras de los afectos sin retorno.
Por eso sería en vano encontrarnos; pues nosotros, seguramente, ya no somos aquellos.
J.G.